Aquagym, ejercicio y diversión

Aquagym, ejercicio y diversión

Practicar ejercicio dentro del agua es la mejor opción en verano. En la piscina o en la playa, cualquier momento es bueno para notar sus múltiples beneficios.

El calor y la humedad propios de estos días hacen necesario bajar el ritmo y la intensidad del entrenamiento. Es el momento de plantearse otro tipo de actividad y el aquagym se erige como una alternativa refrescante y divertida en esta época, cuando lo último que nos apetece es sudar más. Además, en el agua se hace el doble de esfuerzo que en la superficie, se queman muchas más calorías, recibimos un masaje constante y hacemos deporte en el medio más relajante que existe. Por eso cada vez más personas de toda edad y condición física lo practican con regularidad, y no sólo en verano.

Menos esfuerzo, más beneficios
Parece una contradicción, pero es la realidad del aquagym. Y es que la actividad física que realizamos en tierra, dentro del agua resulta más fácil, aumenta su efectividad y es más segura. El motivo es que la flotabilidad que proporciona el medio acuático hace que el peso percibido sea hasta un 90% menor que el verdadero. Este hecho provoca que se reduzca de manera notable la presión sobre las distintas partes del aparato locomotor y, por tanto, los problemas de articulaciones o musculares que pueden presentarse en tierra. En el agua se minimiza asimismo la posibilidad de sufrir lesiones porque el agua proporciona resistencia general al cuerpo por todos los flancos. Además, dicha resistencia, tan envolvente, hace que se trabajen los músculos en cualquier dirección posible y seamos capaces de realizar ejercicios difíciles o imposibles de hacer fuera. Por otro lado, trabajar dentro del agua permite que aumentemos la intensidad de la actividad sin saturar nuestro esfuerzo, lo que conlleva un mayor consumo de calorías.

Frescos y relajados
Además de todas estas ventajas, dentro del agua se produce de forma espontánea una relajación que supone una disminución de un 20-30% del tono muscular en comparación con la situación “en tierra”. Esto explica sus beneficios, por ejemplo, en las contracturas. Por si fuera poco, el cuerpo transmite el calor del ejercicio al agua mejor que al aire, con lo que la temperatura corporal es más agradable y ganaremos en frescura. A todo esto hay que unirle la música que normalmente acompaña una sesión de aquagym y que es de gran ayuda para relajarnos o activarnos, según la melodía y el momento, sintiéndonos más cómodos en la realización de cualquier tipo de ejercicio. Por otra parte, muchas veces en las sesiones se introducen elementos adicionales (mancuernas, tablas, balones, colchonetas, cinturones…) que nos ayuda a adaptar el esfuerzo a las posibilidades y características de cada persona, ofreciendo mayor o menor resistencia al agua.

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Habilidades

Publicado el

10 noviembre, 2016

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