Aliados contra los males del invierno

Aliados contra los males del invierno

Las bajas temperaturas disminuyen los sistemas naturales de defensa. Además, los cambios bruscos de temperatura (pasar de un interior caldeado al exterior y las corrientes de aire) y el hacinamiento son factores que favorecen el contagio y el desarrollo de enfermedades básicamente infecciosas. Además, los contrastes y bajas temperaturas vuelven más violentas a las bacterias y virus causantes de enfermedades respiratorias.

Otro factor que debilita nuestro sistema defensivo y nos hace más vulnerables es el estrés, el cual no suele presentarse durante las vacaciones sino precisamente cuando estamos en plena actividad, es decir, en estos meses. Las bajas temperaturas tienen, además, efectos directos sobre las vías respiratorias ya que los cilios nasales pierden movilidad y los pequeños vasos sanguíneos que riegan la mucosa de la nariz reaccionan ante en frío, contrayéndose. La consecuencia inmediata es que ésta pierde  la capacidad de filtrar, humedecer y calentar el aire que inspiramos antes de que llegue a los pulmones. Tampoco ayuda el hecho de que nuestro ritmo de vida en invierno se vuelva más sedentario y la alimentación se haga más pobre en nutrientes, especialmente vitaminas (en verano el consumo de ensaladas, frutas y verduras es muy superior) A todo ello hay que sumarle que normalmente en el interior de las casas y las oficinas la calefacción está demasiado fuerte y origina unos ambientes excesivamente calurosos que resecan las mucosas de las vías respiratorias y dificultan su correcto funcionamiento.

 

Dime cómo te abrigas…

En contra de lo que piensa la mayoría, no es bueno abrigarse en exceso cuando las temperaturas bajan, pues hay que permitir la óptima oxigenación del cuerpo y la transpiración.

 -Abrigarse bien, pero sin exagerar: no es aconsejable protegerse con mucha ropa interior, puesto que oprimiría demasiado el cuerpo y obstaculizaría la oxigenación y eliminación de las secreciones normales de la piel. Es preferible utilizar ropa de algodón, lana o tejidos que permitan la transpiración.

-Mejor varias prendas, que una muy gruesa: así podemos adaptar mejor la cantidad de abrigo a los cambios de temperatura ambiental. Además, el aire entre las diferentes capas de tejido actúa como un aislante y ayuda a mantener el calor interior.

Proteger la cabeza, las manos y los pies: son las zonas del cuerpo donde se produce mayor pérdida de calor y más susceptibles de congelación, por lo que deben estar protegidos con gorro, guantes y calcetines apropiados (algodón y/o lana).

-Si hacemos deporte al aire libre, utilizaremos ropa interior que absorba el sudor y prendas exteriores semipermeables que corten el viento. Es importante utilizar ropa técnica para proteger del frío y evitar que el cuerpo se enfríe por el sudor generado.

 

Otros hábitos saludables en invierno

-Mantenerse activos: hacer ejercicio mantiene nuestras defensas altas, así que es cuestión de obligarse a pesar del frío que parece invitar a recluirnos en casa y movernos menos.

-Viviendas bien acondicionadas: ventilar bien todas las habitaciones de la casa y evitar ambientes muy cargados. Para aumentar la humedad ambiental y facilitar la respiración, poner un humidificar eléctrico o colocar sobre el radiador un recipiente con agua y una o dos gotas de aceite esencial con efecto balsámico (pino, eucalipto…).

-Respirar por la nariz: ayuda a proteger las vías respiratorias del frío y prevenir posibles problemas de salud. Si por cuestión de hábitos o porque tenemos la nariz congestionada, respiramos por la boca, nos protegeremos con bufanda o pasamontañas al salir para aislar los pulmones del aire demasiado frío.

-Lavarse las manos con frecuencia: y evitar tocar boca, nariz y ojos, pues muchas enfermedades respiratorias se adquieren al tocar con las manos superficies con virus de personas que las padecen, y llevárselas después a la boca, nariz y ojos.

-Lavados con agua de mar: en la nariz se pueden formar focos infecciosos, que favorecen resfriados, sinusitis… Sonarse sólo extrae la mucosidad de la fosa nasal, no la que se acumula dentro, por eso conviene usar un difusor nasal de agua de mar isotónica.

-Levantar el ánimo: aunque en contraste con el verano, el invierno tiene fama de estación más triste, hay que tener en cuenta que reaccionar negativamente ante ciertas situaciones, mantener un carácter hostil y poco comunicativo o estar decaídos disminuye las defensas.

-Dieta rica en nutrientes y durante las infecciones es recomendable una dieta sin harinas ni azúcares (ni los añadidos ni los que vienen con los alimentos) ni lácteos y muy rica en agua (infusiones, caldos, etc) Este tipo de dieta es la óptima para el sistema inmunitario.

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Habilidades

Publicado el

29 noviembre, 2016

1 Comentario

  1. Carlota Máñez

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