Pronto esta palabra se va a hacer un hueco en nuestro vocabulario, tanto como lo han hecho ya Brunch, cupcake, cronut… y otras tantas que al principio nos parecían que no iban con nosotros. Brinner nace de la contracción de Breakfast y Dinner, y viene a ser “un desayuno que se toma para cenar”.

De esta manera, sigue la estela del conocido Brunch (Breakfast-desayuno y Lunch-comida), que muchos locales ya han adoptado para ofrecer a los comensales que quieren realizar una comida temprana o un desayuno tardío y más contundente. Serán ellos quizás los primeros en probar esta nueva tendencia que más de uno seguro que ya hemos llevado a cabo, sin haberla bautizado, en más de una ocasión. Por ejemplo, cuando llegamos tarde y cansados a casa y nos preparamos unos cereales con leche, o nos tomamos una manzana y un yogur, o una tostada con aguacate y queso fresco y una infusión. Pues bien, lo que no sabíamos es que esto es hacer un Brinner.

Si lo que queremos es que resulte saludable, no sólo hemos de fijarnos en los ingredientes que lo conforman, sino también en la cantidad, pues si bien el desayuno, como tal, puede ser más copioso y cubrir una parte importante del aporte energético diario, la cena ha de ser más ligera. No podemos ingerir las mismas cantidades para comenzar el día que antes de irnos a dormir.