Lo haces cada día y te deja sin energía

Lo haces cada día y te deja sin energía

Cada día llevamos a cabo pequeños gestos, hábitos… que, sin saberlo, nos roban energía. Los tenemos tan interiorizados, y son tan nuestros, que no nos damos cuenta y vamos pasando los días sintiéndonos, así, cansados… Toma nota y dales la vuelta. ¡Está en tu mano!

Por fin en casa. Bolso al suelo, y el móvil y las llaves a la primera mesilla que aparezca en el camino entre la puerta y el sofá. Los zapatos quedarán en el pasillo, cada uno en un lugar distinto, porque a lo largo del camino has hecho esos movimientos ‘imposibles’ con los pies para intentar deshacerte de ellos. Llegas al sofá, te dejas caer sobre los cojines y las mantas, y desfalleces.
Estar agotado después de un largo día en el trabajo es algo que es normal. Pero no solo las horas y los esfuerzos físicos y mentales producen cansancio, también podemos tener malos hábitos que estén haciendo que nos quedemos sin energía.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vivo/salud/20161111/411756512144/cinco-habitos-que-dejan-sin-energia.html

 

 

Azúcar o grasa, ¿cuál es peor?

Azúcar o grasa, ¿cuál es peor?

Interesante artículo en el que una investigadora de renombre aporta buena información acerca del papel de grasas y azúcar en el aumento de la obesidad. Sigue leyendo...

Durante millones de años, los humanos y sus ancestros evolucionaron en un entorno donde la escasez era la norma. En el Pleistoceno, a cualquier homínido que no comiese cuando tuviese la oportunidad se le habría mirado como a un enfermo. Sin embargo, el desarrollo del cerebro y la aparición de la tecnología acabaron creando un nuevo entorno en el que muchos de los impulsos que nos ayudaron a sobrevivir se han convertido en una amenaza.

Dana Small (1971, Columbia Británica, Canadá), subdirectora de investigación del Laboratorio John B. Pierce de la Universidad de Yale, trabaja para entender la manera en que el entorno moderno, desde la alimentación a la contaminación, favorece la obesidad. La semana pasada participó en el Basque Culinary Center de San Sebastián en BrainyTongue, un encuentro entre científicos y chefs para hablar de distintos aspectos de la alimentación. En esa reunión, organizada por el restaurante Mugaritz y el Centro de Regulación Genómica de Barcelona, habló de lo difícil que será salir de la trampa en la que nos ha metido nuestro éxito como especie.

Pregunta. ¿Estamos educados para preferir determinados tipos de comida o es algo que forma parte de nuestra biología?

Respuesta. Ambas cosas. El sentido del gusto nos permite percibir el dulce, el salado, el amargo, el ácido y el umami. Estas percepciones están vinculadas muy estrechamente a un propósito biológico particular que es adaptativo. El dulce indica que hay una fuente de energía en un alimento. Necesitamos energía para sobrevivir y no queremos que sea necesario aprender la relación entre el dulce y la energía porque si tienes que aprender eso es probable que acabes no ingiriendo suficiente energía.

Nacemos, y esto pasa con muchas especies, con una preferencia innata por el dulce. Eso tiene sentido porque un animal en la naturaleza tiene que comer tanta energía como pueda. El amargo, por el contrario, te tiene que disgustar desde que eres un bebé. Y es mejor que no lo tengas que aprender por experiencia, porque el amargo puede indicar la presencia de un veneno. Si tienes que aprender eso, puedes morir. El sentido del gusto está conectado específicamente con un propósito biológico y tiene un sentido adaptativo.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/11/03/ciencia/1478190576_159601.html